Miguel siempre ha tenido miedo a las batas blancas. Y cuando decimos siempre, es siempre. Cuando era niño y entraba en un hospital siempre sufría el mismo calvario. El blanco impoluto de las paredes, pasillos, consultas y la incisiva luz de los tubos leds bajo su cabeza le hacía sentir un fuerte nudo en el estómago. En el dentista no corría mejor suerte. Cuando las caries dentales aparecían Miguel sabía la que se le venía encima. Las batas blancas y el fuerte olor a desinfectante que cubría la clínica dental en Palma a la que sus padres le llevaban le producía pavor. ¿Lo peor de todo? Su madre, Selena, también era médico. 

A raíz de estas experiencias Miguel decidió alejarse de los pasos de su progenitora y dedicarse a la arquitectura. Rara vez se ponía enfermo. Y cuando la gripe llamaba a su puerta, seguía su receta estrella: paracetamol, sopa y Netflix. Pero como dicen en las películas, la vida te golpea. Y el golpe llegó en forma de bruxismo. Primero fueron unas pequeñas molestias en la mandíbula, luego en cuello y hombros y, finalmente, Miguel comenzó a experimentar uno de los problemas dentales más comunes en personas de mediana edad: dientes que se mueven y sangrado de encías. Miguel, dicho sea de paso, era fumador. Sí, en pasado. Porque después de su experiencia no volvió a tocar un cigarrillo. 

La posibilidad de experimentar en primera persona la pérdida de dientes fue lo que le puso en marcha. Aunque también reactivó su trauma de la infancia. A sus cuarenta y pocos, y con una exitosa carrera de arquitecto, aún temblaba cuando pensaba en la palabra dentista. Y no es el único. La Organización Mundial de la Salud califica el miedo al dentista de problema reconocido en la sociedad actual. Aunque eso estaba a punto de cambiar. 

Después de una exhaustiva búsqueda en Google, Miguel dió con Dental Boutique by Abdenur. Lo primero que le llamó la atención fue el diseño de su página web, muy alejado del que había visto en otras clínicas convencionales. Se armó de valor y pidió cita en la clínica de calle Bonaire. 

Un buen jueves al mediodía estaba cruzando la puerta de cristal de Dental Boutique by Abdenur Bonaire y lo que vió, simplemente, le maravilló. Un espacio diáfano diseñado en colores cálidos con sillones, libros, cuadros de autor, tazas de café y música personalizada. Y no solo eso, sino que uno de los pacientes se había animado a tocar un pequeño organillo colocado junto a una pared. Una sonrisa dibujó sus labios. “¿Seguro que esto es una clínica?” Se preguntaba mientras rellenaba unos formularios que la simpática recepcionista le había entregado. 

De pronto, una mujer con un elegante vestido a cuadros y una mascarilla a juego subió las escaleras y se dirigió hacia él. “Hola Miguel”, le saludó. “Soy Mariana, tu doctora, te acompaño a tu gabinete privado”. Miguel fué prácticamente incapaz de articular palabra. Lo único que era capaz de pensar era en la ausencia de bata blanca, en lo bien que olía la clínica y en el diseño exquisito de todas las estancias y del vestuario de su doctora. Se relajó por completo. 

En la consulta, Miguel se sintió a las mil maravillas. Su gabinete privado constaba de 50m2 decorado con muebles de diseño, guitarras en las paredes y una bonita cristalera desde la que entraba luz directa del sol. Todo ello aromatizado con una fragancia suave que le recordaba a los días de vacaciones en su infancia. Una experiencia única. Y ya no solo por el diseño y los detalles, sino por el afectuoso trato que recibió por parte de la doctora Mariana Abdenur

Miguel fue capaz de perder el miedo al dentista en menos de lo que canta un gallo. Y esto ocurrió por varios motivos. El primero de todos fue por el esfuerzo y la excelencia que invertimos desde Dental Boutique by Abdenur para que el paciente disfrute de una experiencia totalmente personalizada que le aleje del frío de las clínicas blancas. Queremos que las personas que nos elijan como clínica dental de referencia en Palma se sientan cuidados en un ambiente cálido. Por esta razón nuestros establecimientos no parecen clínicas convencionales, sino que brindan un espacio de diseño que combina técnicas interioristas con cromoterapia y aromaterapia. Una atmósfera relajada es primordial para establecer una buena comunicación. 

Los uniformes de nuestro equipo están pensados para responder al concepto boutique con una visión de autor no cosificada. Esto se traduce en colores, estilos y accesorios únicos acordes a la personalidad de cada miembro. Consideramos fundamental que cada uno mantenga su propia esencia dentro del espacio de trabajo. De esta manera, además de sorprender y tranquilizar a los pacientes durante su consulta odontológica, conseguimos que nuestro personal se sienta cómodo y empoderado en un entorno laboral de jerarquías horizontales que influye positivamente en las reseñas de Dental Boutique by Abdenur. Como ya hemos referido en otros artículos. La ética profesional en la odontología biofuncional es el requisito indispensable para emprender un proyecto médico de calidad. En Dental Boutique by Abdenur creemos firmemente en que el buen trato al paciente comienza desde que entra por la puerta. Por este motivo, ofrecemos experiencias que engloben los cinco sentidos, además de la mejor praxis médica e instrumental.